lunes, 12 de noviembre de 2007

MARÍA JOSÉ

El papá no se mostro muy a gusto el día que nació su hija María José por que siempre había soñado tener un hijo varón. Pero María José se encargo en pocos meses de cautivar el amor de su padre con su sonrisa y con el negro de su mirada fija y penetrante.
Así fue que su padre empezó a amarla con locura y no tenía ya sino ojos para ella.
Una tarde le pregunto María José: “Papi, cuando cumpla 15 años, ¿Cuál será mi regalo?” “Pero amor –contesto el papá- si apenas tienes 10 añitos”.
Paso el tiempo y una mañana cuando la familia se dirigía a la misa, María José dio un traspié, cayo y perdió el conocimiento.
Llevada al hospital se le diagnostico una grave enfermedad que le afectaba seriamente el corazón.
La niña se ponía cada vez más grave, estaba muriendo y necesitaba un corazón, pues ya no resistiría sino 15 ó 20 días mas.
¿Un corazón? ¿Donde hallarlo? No lo vendían en las tiendas, ¿Dónde encontrarlo?
En esos mismos días María José cumpliría sus 15 años.
Fue un viernes cuando se consiguió el donante. El domingo ya estaba operada. Todo fue un éxito.
Pero pasaban los días y el papá no volvió a la clínica y María José lo extrañaba cada vez más.
Su madre le dijo que el papá estaba trabajando más tiempo para costear la operación.
Cuando le dieron de alta, ya en su casa, la mamá le entrego una carta de su padre: “María José, mi gran amor. Al leer esta nota debes tener ya 15 años cumplidos y un corazón fuerte latiendo en tu pecho. No te imaginas cuanto lamento no estar a tu lado en este instante. Cuando se agotaban los días buscando un corazón y supe que ya ibas a morir, decidí darle respuesta a la pregunta que me hiciste cuando apenas tenias 10 añitos. Decidí darte el regalo más hermoso que nunca nadie jamás te ha hecho.
¡VIVE HIJA! ¡TE AMO! ¡TE DOY MI CORAZON!
El papá no se mostro muy a gusto el día que nació su hija María José por que siempre había soñado tener un hijo varón. Pero María José se encargo en pocos meses de cautivar el amor de su padre con su sonrisa y con el negro de su mirada fija y penetrante.
Así fue que su padre empezó a amarla con locura y no tenía ya sino ojos para ella.
Una tarde le pregunto María José: “Papi, cuando cumpla 15 años, ¿Cuál será mi regalo?” “Pero amor –contesto el papá- si apenas tienes 10 añitos”.
Paso el tiempo y una mañana cuando la familia se dirigía a la misa, María José dio un traspié, cayo y perdió el conocimiento.
Llevada al hospital se le diagnostico una grave enfermedad que le afectaba seriamente el corazón.
La niña se ponía cada vez más grave, estaba muriendo y necesitaba un corazón, pues ya no resistiría sino 15 ó 20 días mas.
¿Un corazón? ¿Donde hallarlo? No lo vendían en las tiendas, ¿Dónde encontrarlo?
En esos mismos días María José cumpliría sus 15 años.
Fue un viernes cuando se consiguió el donante. El domingo ya estaba operada. Todo fue un éxito.
Pero pasaban los días y el papá no volvió a la clínica y María José lo extrañaba cada vez más.
Su madre le dijo que el papá estaba trabajando más tiempo para costear la operación.
Cuando le dieron de alta, ya en su casa, la mamá le entrego una carta de su padre: “María José, mi gran amor. Al leer esta nota debes tener ya 15 años cumplidos y un corazón fuerte latiendo en tu pecho. No te imaginas cuanto lamento no estar a tu lado en este instante. Cuando se agotaban los días buscando un corazón y supe que ya ibas a morir, decidí darle respuesta a la pregunta que me hiciste cuando apenas tenias 10 añitos. Decidí darte el regalo más hermoso que nunca nadie jamás te ha hecho.
¡VIVE HIJA! ¡TE AMO! ¡TE DOY MI CORAZON!